Martes, 2
Nada más despegar me quedé dormido.
Me desperté porque había un revuelo en el pasillo, y la historia era que mi vecina de asiento había colado un perrillo de seis semanas que llevaba oculto en un bolso reconvertido en casa de perro. Éste se las había apañado para escaparse y darse un paseito bajo los asientos de delante. Un pasajero se llevó un susto y estuvo a punto de pisarle.
El perrillo, que no dejó de ser bastante revoltoso durante todo el viaje, tenía una facilidad especial para burlar la prisión/bolso, y aprovechando que la dueña estaba dormida, se venía conmigo:

Cuando se despertó y se hizo cargo del perro. Desde la parada de La Paz, que fué tremenda por la presión y el calor que hacían dentro del avión, aproveché para sacar algunas fotos de los paisajes que veía desde la ventanilla.
Nos aproximabamos a Santa Cruz:







Aterrizamos en Santa Cruz sobre las 09.00h del martes.
Pasé un rato en la cola de entrega de papeles y pasaporte, y me sorprendió ver a todo el personal del aeropuerto con mascarillas y guantes.
La razón era la gripe porcina.
Al aeropuerto fueron a recibirme Jorge y Loradio (o algo similar, le preguntaré para ponerlo bien), personal de AECID, que me acompañaron directamente al hotel.
Hotel Buganvillas:

Me recuerda mucho a los hoteles de Canarias...

...también el clima, pues aquí es invierno, y la temperatura oscila entre los 12 y los 25 grados...

... una primavera madrileña.

...esta es la vista que tengo por las mañanas miestras escribo el blog, esta en el sanack del hotel:

...mientras tomo una cerveza Huari. Un descubrimiento:


Mañana libre para ubicarme y descansar.
La habitación del hotel es fabulosa, tiene un salón:

...muy grande...

...un pasillo que lleva a la cocina...

...y al dormitorio...

...con un enorme armario...

...y de ahí al baño.
Cuesta conseguir una buena temperatura del agua, siempre me abraso o me hielo, alguna pega tenía que poner.

Las vistas del hotel son muy exóticas, como verás más adelante, de momento:

...aquí hay dos...

Habiamos quedado en la sede de la AECID para comer. Esta situado en el primer anillo de la ciudad, cerca de la plaza más representativa de la ciudad de Santa Cruz. Donde esta la catedral:

...y están las calles más concurridas:

... el tráfico es punto y aparte. Hay que verlo. No hay señales ni normas, el más valiente (o el que tiene el freno averiado) pasa primero. Por delante de los peatones, claro.
Jorge me contó que al poco de llegar le atropellaron, y aún cojea (esto último es broma, no tuvo secuelas).
Los buses son muy curiosos; son pequeños pero matones:


Aproveché y salí con tiempo para cambiar moneda en los bancos del centro, porque solo llevaba euros y Jorge tuvo que hacerme un préstamo para poder coger un taxi.
Intenté cambiar en un banco, pero allí me dijeron que los cambios se hacían en las casas de cambio, que estaban cerca, pero a las que no llegué:
El guardia de seguridad me indicó que esperase un momento allí mismo, llamó por teléfono a alguien, y a los dos minutos apareció un señor con una bolsa de plástico y allí, en la puerta del banco, me indicó el tipo de cambio, sacó un fajo de billetes de la bolsa e hicimos la transacción. Tremendo.
De allí fuí a la AECID y comimos con un guinista de Madrid, que esta impartiendo un curso de guión para jóvenes promesas.
Después de la comida dí un paseo por el centro y me fuí a descansar al hotel.
Sobre las seis me pasé por la Feria del Libro, no tenía actividad programada para este día, pero tenía curiosidad.
Aproveché para llevar los libros que había traido y para conocer a la gente de la Cámara del Libro, con quienes había tenido contacto por mail o telefónico desde Madrid.
Me invitaron a ir al cine esa noche, pero tras pasar por la Feria, y tras la demora de la cena, se me hizo tarde y estaba realmente cansado.
Eran las nueve y cuarto, y me fuí a dormir.